¿Problemas de amoríos? En la ciudad vieja de Dubrovnik tienes la oportunidad de solucionar todos tus problemas de corazón, si aún funciona (y crees en) una vieja tradición
.
En la calle Stradun, el centro neurálgico de la antigua ciudad, entre tiendas, paseantes, restaurantes y puestos de helados; hay una pequeña iglesia franciscana en la que, si te fijas bien, verás una curiosa gárgola que sobresale de la pared de roca.
Está en el lado izquierdo, junto a la entrada del monasterio franciscano y la escalera que sube a las famosas murallas de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La gárgola tiene forma de cabeza y está colgando a medio metro encima del suelo. Sobresale unos quince centímetros, su superficie está pulida como el mármol y la pared es de un color diferente, fruto de la grasa acumulada por todas las manos que la tocan diariamente.
La leyenda cuenta que si consigues subirte en este montículo, mantener el equilibrio de cara a la pared y te quitas la camiseta, recibirás una buena dosis de suerte en el amor.
La cabeza de la gárgola era, antiguamente, un búho que drenaba el agua de la lluvia. Las tuberías se retiraron hace bastante tiempo, por lo que ahora la gárgola sobresale a la vista de curiosos y conocedores de la leyenda. Hoy en día, más bien parece la torturada cara de un hombre por sufrir tantos pisotones.
Aunque no necesites la suerte amorosa, es de lo más divertido quedarse un buen rato observando las intentonas, con más o menos equilibrio, que realizan los turistas para conseguir una dosis extra de buena suerte. Y es que más difícil de lo que parece, como podrás comprobar en el vídeo:
¿Te animarías a subirte? Esta es tan sólo una de las curiosas razones por las que irse de viaje a Croacia y conocer la Perla del Adriático.
Perderse en la ciudad antigua, respirar historia y vida, maravillarse con las murallas y las estatuas, es un must para cualquier viajero. ¿Vamos a Dubrovnik?


























El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?