Hace semanas que las calles y las tiendas se han adornado, los pinos carrasco, entre otras especies de abeto, han proliferado en los hogares, los niños se empiezan a impacientar para que lleguen Papá Noel y los Reyes Magos y así poder abrir los deseados regalos… ¡Ya ha llegado la Navidad! Lo que más me gusta de la Navidad es sin duda el ambiente. Pasear por las ajetreadas calles iluminadas, el sonido de villancicos de fondo y sobre todo, la ilusión que reflejan las caras de los más pequeños.
Uno de mis lugares preferidos para respirar el ambiente navideño es sin duda, el mercadillo navideño. Allí, podemos pasear e impregnarnos de Navidad y si lo deseamos, podemos comprar desde el famoso árbol de Navidad hasta todo tipo de adornos, sean para el árbol, el Belén o nuestro hogar. Lo más destacable es su ambiente festivo y la satisfacción de realizar compras interesantes.
El mercadillo navideño de la Plaza de la Catedral (Santa Llucia), en Barcelona, el de la Plaza Mayor, en Madrid, el mercado Central y el mercado de Cabanyal, en Valencia, el Paseo de la Victoria, en Córdoba, etc. son algunos de los más destacables de España. Estos mercadillos navideños suelen estar abiertos de 10 a 22h, abriendo por primera vez la semana anterior a diciembre y cerrando en Nochevieja, la noche antes de Año Nuevo.

Foto: @bdebaca
Pero la Navidad en el resto de merdadillos europeos es aún si cabe más interesante por la oportunidad de descubrir nuevas costumbres. Esta tradición comenzó en el S.XIV, principalmente en Alemania y la región francesa de Alsacia. Hoy en día, esta tradición no sólo continúa plenamente vigente, sino que gana popularidad año tras año. Aquí tenéis algunos ejemplos:
El mercadillo de Montreux, en Suiza, está enmarcado en un paisaje de cuento de hadas. Con sus 120 chalets adornados se considera el mercado más bello de Suiza.
En Viena, Austria, el Christkindlmarkt en la Plaza del Ayuntamiento, es uno de los más antiguos de Europa. Muy recomendable visitar el romántico Palacio de Belvedere.

Foto: @Pervinca
Los Jardines Tívoli en Copenhagen, Dinamarca, es otra opción excelente puesto que encontramos la singularidad de las navidades escandinavas.
En Bélgica, Les Plaisirs d’Hiver á Bruxelles (Los Placeres de Invierno en Bruselas), con sus más de 220 puestos, situados en el casco antiguo de Bruselas.
En el Reino Unido, el mercado de Trafalgar Square de Londres, que cada año recibe un inmenso abeto de Noruega, en memoria de su solidaridad durante la 2ª Guerra Mundial.
En Suecia, el mercado Liseberg, de Gontenburgo, donde rodeados de escarcha y luces centelleantes, podremos degustar el típico Glögg (ponche caliente navideño).
¡Feliz Navidad!







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