Hay una nueva preocupación que se cierne sobre el futuro del turismo en España, que va más allá de la creciente competitividad de nuevos destinos (Turquía, Croacia, Bulgaria, etc.) o la crisis global. Después de décadas de avisos por parte de científicos y notables cambios medioambientales (aumento de la temperatura, desertización, falta de agua, derretimiento de los polos, fenómenos extremos como olas de calor o huracanes, etc.), finalmente les damos la razón: el cambio climático por causa directa de la acción humana, es una realidad.

Sol y playa
Foto: @melvino

No olvidemos que el turismo es el principal motor económico de nuestro país y lo que atrae precisamente a la inmensa mayoría de turistas, es nuestro buen clima… Según el último análisis de la Fundación Empresa y Clima, el cambio climático es una amenaza real dada la subida de temperaturas y del nivel del mar y un menor régimen de lluvias y nieve.

El cambio climático conllevará la desaparición de playas (aumento del nivel del mar), la disminución de la biodiversidad (desaparición de especies) y los ecosistemas (desertización, aumento temperatura, lluvia escasa, etc.), la disminución de los recursos hídricos y el consiguiente aumento de incendios (más temperatura y menos humedad).

Incendio A Coruña

Foto: @trackrecord

Los expertos aseguran que ya es demasiado tarde para detener el cambio climático. Aunque dejáramos de contaminar de repente (algo imposible), el cambio climático seguiría, puesto que ya hemos alterado su curso natural desde la Revolución Industrial. Sin embargo, no es tarde para paliar sus efectos. Estamos a tiempo de reducir los efectos.

Y vale la pena porque, según el informe del catedrático de la Universidad de Barcelona, Javier Martín Vide, nos enfrentamos a un futuro a medio plazo con un descenso de las precipitaciones anuales del 10% en 2011-2040 y del 40% en 2070-2100 y un aumento del nivel del mar de 18-59cms para 2100. Pero además, en el Mediterráneo Occidental se prevén temperaturas medias de 40º. Al turismo le gusta el calor, ¡pero este es extremo! Muchos de nosotros lo viviremos, y en peor medida, lo vivirán nuestros hijos.

La sostenibilidad:

Estamos a tiempo de apostar por la sostenibilidad medioambiental, que no es otra cosa que ser consecuente con el consumo de recursos naturales y la generación de residuos, frente a  la capacidad que tiene el Planeta de regenerar esos recursos y absorber esos residuos. Es decir, consumir por debajo de los recursos naturales disponibles. Actualmente, la balanza sigue estando desequilibrada en contra del Planeta y se está resintiendo de forma importante, visible y lo más grave, rápida. Consumimos más de lo que tenemos y generamos más residuos de los que la Tierra puede absorber (Contaminación). En definitiva, nuestro estilo de vida es insostenible.

Desierto

Foto: @rodante

¿Cómo lograr un turismo sostenible?

Como turistas, tenemos una gran responsabilidad. Bien es sabido que el turismo es un gran degradante del lugar donde se practica, por tanto, la responsabilidad de empresas y viajeros es fundamental para no estropear el entorno natural, social y económico de la zona que se visita y rechazar ciertas actividades como la incalificable caza de focas de Canadá.

Siempre se suele asociar sostenibilidad con medioambiente. Como ejemplo, la desmesurada construcción que se ha llevado a cabo en la costa española (Informe “Destrucción a toda Costa”, Greenpeace) o los resortes de lujo (campos de golf incluidos) en zonas de España particularmente secas.

Golf Murcia
Foto: @mosagolf

Pero no siempre es así. No olvidemos que el turismo también está globalizado y que por tanto, el entorno social y el económico también cuentan. Es demasiado usual que en los países en vías de desarrollo, una empresa extranjera explote el turismo, quedándose con los beneficios tan necesarios para la supervivencia de ese país, relegando a los trabajadores locales, a los puestos de trabajo de menor categoría. Es algo muy común en resortes de lujo o campings, donde además, se procura que el viajero se quede el mayor tiempo posible dentro del recinto, sin que consuma en el exterior. Se supone que el turismo debe activar la economía de un país, pero en este caso, sólo se lucra la empresa que lo explota.

Nuestro granito de arena

Pero ¿cómo puede ayudar el ciudadano de a pié? Muy sencillo. Tomando conciencia y aplicándola en nuestro día a día. Ahorrando agua, cogiendo menos el coche, andando más, usando menos luz, votando a políticos que estén preparados y sean conocedores del problema del cambio climático, evitando tirar basura en espacios naturales (algo tan sencillo como llevarse lo que se ha traído), usando un cenicero para las colillas o apagarlas y guardarlas para tirarlas más tarde, participando en webs que denuncien el abuso medioambiental, social o económico, interesándose por la cultura del país que se visita (gastronomía, artesanía, patrimonio cultural, etc.), ahorrando papel, participando en campañas de reforestación (los árboles absorben el CO2 emitido por los vehículos y la industria), hablando sobre este tema con familiares, amigos y conocidos, etc.

En nuestras manos está que el futuro inmediato sea más llevadero. Todos o casi todos hemos vivido períodos de sequía (el año pasado fue terrible) y períodos de inundaciones. Pues entre otros muchos desastres naturales, con el cambio climático, estas situaciones serían el pan de cada día: un clima inestable y lo que es peor, extremo.

Niños
Foto: @Joan Planas

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En esta entrada hay 1 comentario.

  1. Sergi Soler
    29 May 09
    9:57 am

    Buenos días,

    ¿Qué información necesitas?