Para los amantes del dulce, cuando nos dicen chocolate se nos ponen los ojos en blanco, deseamos que pierda todas las calorías y que no nos afecte a las muelas. Si nos hablan de las Chocolate Hills (colinas de chocolate) nos imaginamos la tierra prometida del chocolate. Pero las Chocolate Hills, no son una delicia, ni engordan, ni siquiera se comen. Las Chocolate Hills son una extraña formación montañosa de la Isla de Bohol, en Filipinas.
Una atracción turística de Filipinas que fue propuesta para entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Y no es para menos, estas extraordinarias colinas son únicas en el mundo. Hay más de 1.776 montes redondeados repartidos en un área de 50km cuadrados.
De forma cónica o de cúpula, son rocas de caliza casi simétricas. Cubiertas de hierba, durante la estación seca el césped se abrasa pasando a un color marrón parecido al chocolate convirtiendo la zona en un campo de bombones de chocolate para gigantes. De aquí viene el nombre que los filipinos acertadamente escogieron.

El origen de estas extrañas formaciones aun no ha sido esclarecido, hay muchas teorías que hablan de volcanes sub-acuáticos, de tierra que subió desde el océano y de un volcán que explosionó esparciendo trocitos de roca que al final salieron a la superficie. Lo mejor es que hay tantas teorías geológicas serias sobre como se formaron las Chocolate Hills como leyendas fantásticas (¡y escabrosas!):
La primera leyenda habla de dos gigantes que se peleaban tirándose rocas, arena y guijarros. La pelea duró días, hasta que los gigantes se cansaron y se hicieron amigos, pero cuando se marcharon se olvidaron de recoger los restos y así nacieron las Chocolate Hills.
Otra leyenda, ésta más romántica, cuenta que un gigante llamado Arogo se enamoró de una mortal llamada Aloya. Cuando Aloya murió Arogo se sentía tan triste que no podía parar de llorar y cuando sus lágrimas se secaron se crearon las Chocolate Hills.
Las otras dos leyendas, hablan de un gigante, llamado Carabao, que comió comida en mal estado y tuvo que aliviarse en el campo y de otro gigante, llamado Dano, que estaba muy gordo por comer todo lo que se encontraba. Un día se encontró con una bonita joven, Eng, para ganarse su afecto tenía que perder peso así que decidió expulsar todo lo que había comido en un valle, creando las Chocolate Hills.
Sea cual sea su origen, merece la pena aventurarse a viajar a Filipinas, acercarse a la isla Bohol y darle un bocadito fotográfico a las Chocolate Hills.

Colinas con forma de apetecible y delicioso chocolate ¿habrá más lugares mundo con nombre o forma de dulce? ¿Conocéis alguno?
















El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?

