Una extraña, pero común, tradición en Nueva Zelanda es la de adornar las vallas con cosas. Alguien deja un objeto, una pieza de ropa o un artilugio en una cerca y en poco tiempo ya hay muchos más decorándola. ¿Extrañado? ¡Sigue leyendo!
La más controvertida de todas es, sin duda, la Valla del Sujetador de Cardona, en Central Otago.
Entre la navidad y la noche de año nuevo en 1999 aparecieron 4 sostenes atados a una cerca de cable al lado de una carretera. No se sabe quién lo hizo ni por qué, pero las noticias volaron y pronto aparecieron muchos más sujetadores.
A principios de 2000 ya había 60 sujetadores colgando de la valla. En ese momento alguien se dio cuenta y sintiéndose ofendido, los quitó. Fue una mala idea, ya que en ese momento la prensa dio cierta cobertura a la noticia y empezaron a aparecer cada vez más y más sujetadores.
En octubre de 2000 ya se podían contar 200 y, volvió a pasar, alguien los volvió a robar. Pero entonces ya se había convertido en una atracción turística y el robo apareció en todos los medios neozelandeses. Como no podía ser de otra manera, en pocos días ya se había doblado el número de sujetadores anterior al robo.
Aunque muchos locales estaban contentos con esta nueva atracción turística de ¿arte? popular, otros lo veían como un peligro para los conductores o se avergonzaban de ello.
Se intentó hacerlos desaparecer de manera legal, pero el granjero local John Lee, que se había convertido en el guardián no-oficial de la atracción, la defendió. Argumentaba que el 90% de cartas que recibía respecto al tema eran positivas y que esto era lo más fotografiado de la zona.
El intento de quitarlos fue recibido con más de 7400 sujetadores de todo el mundo, y en el festival anual de Wanaka se creó la cadena de sostenes más grande del mundo, consiguiendo más de 10000 dólares para caridad.
Nueva Zelanda es un país increíble desde el punto de vista natural, y por lo que acabamos de descubrir, también tiene una población curiosa y divertida, ¿te animas a viajar a Nueva Zelanda?

























El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?