París es una de las ciudades más visitas por turistas de todo el mundo, deseosos de ver Nôtre Dame, pasear por las orillas del Senna, subir a la Torre Eiffel, visitar el Sacré Couer, tomar un café en les Champs-Elysees, etc.

Pero pocos de estos turistas saben bajo las encantadoras calles, París es como un queso gruyère: Tiene aproximadamente 300km de una enorme red laberíntica de túneles y cuartos subterráneos en los que es muy fácil perderse. Dice la leyenda que en 1793 un chico entró en las catacumbas y 11 años después encontraron su cuerpo a pocos metros de una salida, que no pudo ver por la oscuridad.

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@NatalieMaynor

Las Catacumbas de París, conocidas como Les carrières de Paris, son, en realidad, las excavaciones que hicieron los romanos hace más de 2000 años, buscando piedra caliza para construir la ciudad.

Estas minas se convirtieron en un cementerio común a finales del s. XVIII, cuando, debido a las epidemias y enfermedades que sufría la población por culpa de las inhumaciones y las fosas comunes, se trasladaron, en 15 meses, millones de huesos de diferentes cementerios. Los huesos se apilaron en las paredes de las catacumbas, formando una especie de muralla.

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@albany_tim

Los huesos han sido testigos de varios acontecimientos históricos, Carlos X montó una fiesta antes de la revolución, Victor Hugo basó su novela Los Miserables en el conocimiento que poseía sobre los túneles, en 1871 la Comuna de París asesinó a un grupo de monárquicos en una de las cámaras y durante la Segunda Guerra Mundial miembros de la resistencia francesa utilizaron las catacumbas a modo de búnker.

Hoy en día, las catacumbas se han llenado de graffitis y obras de arte en forma de galería de modernos exploradores urbanos. Además, se descubrió que se realizaban ritos satánicos en las catacumbas. Por esta razón las autoridades han decidido cerrar las catacumbas al gran público, excepto un pequeño tramo para visitas turísticas. Hasta se comenta que hay un servicio especial de policías de catacumbas que vigilan que ningún satánico o artista urbano entre a las catacumbas sin autorización.

El pequeño tramo turístico empieza en la Plaza Denfert-Rochereau, desde donde bajas hacia las entrañas por una interminable escalera, caminas por un pasillo con poca luz y llegas, por fin, a una sala donde empieza el verdadero recorrido. Una placa del poeta Jacques Dellile avisa: ”Arrete. C’est ici l’Empire de la mort” (Parad, aquí está el imperio de la muerte). A partir de ese punto, los turistas disfrutan de un paseo macabro de una hora por las murallas de huesos humanos.

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@albany_tim

Si vas a visitar París y quieres hacer una ruta diferente, ¡apúntate a visitar las catacumbas! Pases miedo o no, seguro que no te dejarán indiferente.

Son conocidas las catacumbas que atraviesan el subsuelo de París o los refugios de Barcelona y otras muchas ciudades europeas, como defensa de los ataques aéreos durante la Guerra Civil o la Segunda Guerra Mundial, pero me ha sorprendido descubrir en pasaporteblog la existencia de los túneles de Cu Chi en Vietnam, con unas dimensiones tan reducidas, que casi resulta inverosímil que un hombre adulto pueda entrar por ellos.

Tuneles Cu Chi

Foto: Pasaporteblog

Y precisamente en su reducido tamaño residía su éxito. Los soldados vietcong surgían de la tierra para atacar posiciones norteamericanas y luego volvían a refugiarse en las galerías subterráneas, pero no podían ser perseguidos por los americanos, con una constitución física más grande y además cargados de armamento y equipo militar que les hacía más voluminosos.

Los túneles pueden visitarse partiendo de la ciudad de Ho Chi Minh (antigua Saigón) y también es muy interesante aprender un poco sobre el conflicto que sufrió el país durante décadas, a través del Museo de la Guerra, que explica cómo vivían en la red de túneles los vietcong.

Hoy en día, los turistas pueden visitar el entramado de túneles y ver las trampas que utilizaba la guerrilla vietcong en la selva, para atacar al ejército norteamericano.

El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?