Uno de los paisajes naturales más espectaculares y únicos que se encuentran en el planeta, sin duda está en el noreste de Arizona. El Monument Valley es una visita que te deja la imagen más carismática y personal del este de Estados Unidos.  Sus aisladas mesetas rojas rodeadas de puro desierto han sido filmadas y fotografiadas en diversas películas de John Wayne y usadas para publicidad comercial y catálogos de viaje en incontables ocasiones. Además, también encontraremos indios navajos, el pueblo nativo norteamericano más numeroso.

Monument Valley

Foto: @rickz

Qué visitar:

El refugio Goulding: Usado en numerosas películas de John Wayne y en otros westerns, se sitúa a 1,6kms del límite de Monument Valley y cuenta con alojamiento, un restaurante, camping, un museo y un supermercado entre otros servicios.

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El desierto es un entorno parecido al mar, un universo fascinante y misterioso que se resiste a la invasión del hombre, al menos en gran parte.

Uno de los desiertos más legendarios es el australiano, donde el Ayers Rock (Uluru para los aborígenes) domina tanto en lo físico como en lo espiritual. Esta formación rocosa, de tonalidades rojas, tiene 348 metros de alto y 2.5 kilómetros de largo.

Es uno de los lugares más turísticos de Australia y se puede incluir dentro de esas imágenes facilmente reconocibles, aunque nunca se haya pisado el continente. Decíamos que estos paraísos se siguen resistiendo a la invasión del cemento parcialmente ya que la economía turística manda y por eso era imposible no pensar en construir un restaurante en este marco inigualable. Los viajeros que visitan Ayers Rock podrán disfrutar de las las inmensas vistas de ‘Sounds of silence‘, un restaurante realmente único, donde la tranquilidad y el silencio están garantizados.

El mejor momento para visitar este local es al atardecer, ya que las tonalidades rojas de la roca sagrada adoptan un aire de irrealidad al iluminarse con la también luz roja de la puesta de sol. Este rincón secreto y mágico invita tomar un cóctel durante el atardecer para ir abriendo apetito y luego quedarnos a cenar una típica barbacoa australiana: kanguro, búfalo, ensalada de cocodrilo o barramundi (un pez que vive en aguas australianas).

Y por si todo este cúmulo de experiencias y sensaciones no fuera suficiente, al caer la noche, una guía y con sonido de didgeridoo de fondo, nos explicará la posición e historia de las estrellas que divisaremos en un cielo sin contaminación lumínica. ¡Un lugar único!

El desierto de Atacama se encuentra al norte de Chile y la franja costera de Perú, a los pies de los Andes. Además de paisajes increíblemente inmensos y espectaculares, cuenta con un elemento diferenciador y único, los ‘geoglifos’. Se trata de un arte prehístórico característico de esta zona, que tapiza las laderas de las rutas antiguas del desierto.

Desierto de Atacama

El Gigante de Atacama (del año 900 d.c. aprox.), de 86 metros de largo, es la figura antropomorfa más grande que hubo en el mundo hasta tiempos preincaicos. Está esculpido en la ladera del cerro Unita, aislado en medio del desierto.

Gigante de Atacama

Los murales adornan las altas laderas y representan figuras humanas y de animales, como llamas, vicuñas, serpientes y diversos signos. Se encuentran por lo general a lo largo de las antiguas rutas del desierto.

Aridez extrema

En el desierto de Atacama uno experimenta una sensación parecida a la del Gran Desierto de Australia, que además se sitúa en latitudes similares, justo sobre el Trópico de Capricornio. La aridez, determinada por su latitud, se incrementa debido al efecto barrera de la Cordillera de los Andes, que bloquea la humedad procedente del Océano Atlántico a través de la Cuenca Amazónica. En el Desierto de Atacama se han registrado períodos de hasta 40 años sin lluvias en su sector central.

El desierto, a pesar de lo que pueda parecer a simple vista, y viendo la dureza de las condiciones climáticas, ha estado poblado desde el comienzo de la colonización americana por los indígenas. Las tribus de atacameños se situaron en las zonas más interiores y los changos en el litoral. Durante el Imperio Inca, los colonizadores españoles al llegar al desierto lo llamaron ‘despoblado de Atacama’ por sus grandes dimensiones de terreno yermo y solitario. Más tarde, y siendo moneda de intercambio en guerras por su riqueza en depósitos de salitres y más tarde por el interés minero, ha pertenecido a Bolivia, y más tarde a Chile.

Viajar por estas latitudes tiene un componente de viaje interior, ya que las poblaciones del desierto no tienen mucho interés turísticos y no resultan especialmente atractivas, pero la inmensidad de los paisajes impresiona al ojo humano, que de pronto, se convierte en un punto diminuto.

Marruecos es un país muy interesante para los viajeros. Es la entrada a África y está a un paso de Europa. Los paisajes del país son muy diferentes, al oeste, el océano Atlántico, al este y al norte la cadena montañosa del Atlas y al sur, las mágicas puertas del Sahara.

Es un paraíso para los viajeros con ganas de conocer una cultura diferente y disfrutar del senderismo por paisajes imponentes. El Sahara es sin duda un espectáculo que merece la pena explorar.

Sahara

Equipo básico

Para disfrutar de él hay que viajar bien equipado ya que por la noche las temperaturas bajan y son necesarias prendas de abrigo y ropas más ligeras para el día, cuando el sol quema arena sahariana con toda su fuerza. Es aconsejable llevar camisas de hilo o algodón de manga larga, para evitar las quemaduras.

Para caminar, resulta imprescindible un calzado ligero y algo para cubrirnos la cabeza y evitar insolaciones. El resto del material, como un saco de dormir, botiquín y material de supervivencia depende del tipo de viaje que realicemos, es recomendable si vamos por libre, pero en el caso de un viaje organizado, no será necesario, porque las noches se hacen en hotel.

Sahara

El trekking por el desierto ofrece un espectáculo del que disfrutamos activamente, recorriendo el valle de Draa, las dunas desérticas, los oasis que son tal y como nos hemos imaginado, muy parecidos a un espejismo, y sus palmeras escalan hacia arriba, como queriendo escapar del ardiente suelo sahariano.

En Olad Driss, el pueblo más al sur de Marruecos, hay un interesante museo con piezas arqueológicas y objetos tradicionales.

El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?