Una o dos veces cada año, en el pequeño pueblo de Yoro, Honduras, sucede una intensa lluvia de peces.
Cientos de pequeños peces de agua dulce vivos caen del cielo en forma de lluvia durante una enorme tempestad. Los lugareños aprovechan, y esa noche, ¡todos a cenar pescado!
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La explicación científica más sencilla son las mangas de agua. Estas mangas son pequeños tornados que ocurren sobre el agua, a causa de la condensación. No es que “chupen” el mar, como puede parecer, sino que se desplazan encima de él. Las mangas pueden llegar a estar rodeados de vientos huracanados de 500km/h con capacidad para levantar pequeños animales y lanzarlos a largas distancias.
Pero los indígenas de Yoro no necesitan ninguna elaborada teoría, para ellos la lluvia de peces es la respuesta de Dios al padre Manuel De Jesus Subiran, que rezaba para que se acabara el hambre. Así, cada año, desde 1998, la ciudad de Yoro celebra un festival para celebrar este hecho tan singular el Festival de la Lluvia de Peces.
Las crónicas de lluvias de animales son tan antiguas como la civilización, pero es imposible encontrar imágenes, aunque en 1970 National Geographic se desplazara a Yoro para poder ser testigos de este fenómeno y probar que los peces caen del cielo, que no venian de ningún otro lugar.
Las lluvias de animales más comunes son las de peces, ranas y pájaros, en este orden. Pero también hay historias de animales despedazados, de medusas, de gusanos y hasta arañas.
Lo más curioso es que los peces de Yoro no son locales, parece que hacen un impresionante viaje de 200km, además, las crónicas de lluvias de animales siempre son puntuales, ¿cómo es que en Yoro son periódicas?
¿Cuál es el secreto de los peces de Yoro? Si vas a viajar a Honduras aprovecha y visita este encantador pueblo en el Festival de la Lluvia de Peces.

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