A 30km al sur de la ciudad de Ouarzazate, en Marruecos, se encuentra el impresionante Ksar de Aït Ben Haddou, la ciudad más filmada y fotografiada del país. En ella se han rodado películas como Lawrence de Arabia, Gladiator, La Momia y Alejandro Magno entre otras.

Una joya color ocre en la provincia de Souss-Massa-Draâ, en el Gran Sur Marroquí. El Ksar (villa fortificada) de Aït Ben Haddou es un conjunto de edificios de terracota, un laberinto de callejones de altos muros, terrazas, torres decoradas por cenefas con variaciones infinitas. Las sobrecogedoras casas se amontonan unas sobre otras dominadas por un igherm y rodeadas de murallas.

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@Mossaiq

El Ksar está situado al otro lado del río que traviesa el pueblo de Aït Ben Haddou y aun quedan 8 familias que residen allí. En verano el río se seca y es fácil cruzarlo a pie.

Según la tradición oral, la primera construcción del Ksar fue un granero comunitario, Ighrem n’iqqdarn, elevado en una colina donde gobernaba una princesa judía antes de la llegada del Islam. Cuando llegaron los musulmanes la princesa huyó después de haber combatido y quemado a los soldados y se refugió en la torre más alta.
En realidad un documento del notario del pueblo heredado por sus hijos indica que el primer núcleo se fundó en el siglo XI. Los habitantes de este Ksar eran en su mayoría bereberes que dejaron de ser nómadas para adaptarse al modo de vida sedentario.

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@linpadgham

La villa se instaló en la cima de una colina para evitar los vientos glaciares de las montañas y de aprovechar la luz del sol. Además, de esta manera estaban cerca de las rutas nómadas, tenían agua y podían defenderse de los potenciales enemigos.

Los muros exteriores cuentan con dos puertas para controlar las entradas y las salidas. La organización espacial del Ksar se dividió en dos elementos: el público y el privado. Esta organización le confiere al Ksar una estructura particular. En los espacios públicos uno puede encontrar la plaza pública, la mezquita y la escuela coránica. La parte privada es un conglomerado de casas en las que se puede ver la diferencia entre las casas del pueblo, con un solo piso y sin decoración, y las de las familias notables, ricamente decoradas.

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@Yvon Fruneau

Por ser un ejemplo notable de la arquitectura del sur de Marruecos y de un hábitat pre-saharaiano fue incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

Desgraciadamente el Ksar de Aït Ben Haddou está lejos de las principales carreteras modernas de Marruecos, la única manera de llegar es por una camino en malas condiciones, llenas de baches. Así que si viajas a Marruecos y quieres visitas el Ksar de Aït Ben Haddou llenate de paciencia y ¡no te sientes al final del autobús!

Al noroeste de África encontramos la ciudad con mayor atractivo turístico de Marruecos: Marrakech. Se trata de una ciudad con numerosos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, una ciudad majestuosa y brillante, no en vano apodada “la perla del Sur“. Fernando Pessoa apuntó en su cuaderno de viajes que Marrakech “de primeras te extraña y después te entraña”.

Marrakech Bahia Palace

Foto: @**ste**

Los buscadores de sensaciones insólitas y deslumbrantes quedarán plenamente satisfechos en Marrakech. Sus vivos colores, intensos sabores y aromáticos olores seducen nuestros sentidos y nos sumergen en su particular atmósfera. Pasear por sus calles y mercados es la mejor manera de vivir la experiencia de Marrakech. Hay que probar un cous-cous autóctono, deliciosamente diferente al que podemos preparar en casa o comer en un restaurante extranjero. Disfrutar de una velada en la Plaza Djemma el fna, que en un principio puede parecer agobiante pero cuando uno se funde con la multitud, se descubre un ambiente verdaderamente espectacular, con música, encantadores de serpientes y vendedores de todo tipo. Muy recomendable el Café de France, donde podremos tomar una bebida tranquilamente disfrutando de la vista de la plaza.

Marrakech Plaza Djemma el fna

Foto: @luisgilberto

Otra actividad recomendable es visitar su mezquita, conocida como Koutibia y datada del S. XII bajo el reino de los Almohades, muy parecida por cierto, a la Giralda de Sevilla. Además de la religión, algo fundamental de la cultura árabe, son sus baños, los Hamman. Dar El Bacha o Hamman Majorelle son los más conocidos de la ciudad. Una tarde en un Hamman resulta efectiva terapéuticamente y/o para relajarse. Otro sitio para no perderse son las Cataratas de Ouzoud, situadas al este de la ciudad y con una caída de agua de 100m de altura.

Marrakech Cararatas Ouzoud

Foto: @shaorang

Si tenéis en mente viajar a Marruecos, encontraréis un contraste muy especial y un ambiente único. Sus palacios y jardines reales nos transportarán directamente al antiguo reinado de Al-Ándalus. Hay además diversas actividades complementarias como la escalada, el golf, las excursiones en jeep, etc. además de excursiones a otras ciudades como Rabat, Casablanca o Assilah. ¡La cultura árabe al alcance de la mano!

Marruecos es un exótico país norte de África, donde tomar el té es aún más habitual que en Inglaterra.

Té en Marruecos

Cuenta la historia que la Reina Elizabeth I de Inglaterra fue quien introdujo la ceremonia del té entre la realeza de Marruecos, con la intención de que los artesanos ingleses pudieran vender vajillas y demás artefactos utilizados para la elaboración del té en ese país.

Con el paso del tiempo, el té ha llegado a ser una de las tradiciones más importantes, tanto así que se considera una gran ofensa si no aceptas una invitación a tomar un vaso de té.

El que más se consume es el té verde (o Gunpowdwer) con ramas de menta y mucha azúcar, ya que ayuda a calmar la sed (aquí las temperaturas llegan a superar los 40ºC).

Se puede tomar a cualquier hora del día
, y para servirlo viene bien tener práctica y mucho pulso porque la tradición manda que se sirva desde muy alto, para que choque al caer y levante una pequeña espuma.

Otra costumbre es acompañar esta ceremonia comiendo msemmen, que son una especie de galletas elaboradas con harina de maíz, miel o azúcar.

Definitivamente, si visitas Marruecos tienes que disfrutar de un refrescante té verde servido a la manera tradicional.

Foto. Autor: Hustinetten Flickr

Marruecos es un país muy interesante para los viajeros. Es la entrada a África y está a un paso de Europa. Los paisajes del país son muy diferentes, al oeste, el océano Atlántico, al este y al norte la cadena montañosa del Atlas y al sur, las mágicas puertas del Sahara.

Es un paraíso para los viajeros con ganas de conocer una cultura diferente y disfrutar del senderismo por paisajes imponentes. El Sahara es sin duda un espectáculo que merece la pena explorar.

Sahara

Equipo básico

Para disfrutar de él hay que viajar bien equipado ya que por la noche las temperaturas bajan y son necesarias prendas de abrigo y ropas más ligeras para el día, cuando el sol quema arena sahariana con toda su fuerza. Es aconsejable llevar camisas de hilo o algodón de manga larga, para evitar las quemaduras.

Para caminar, resulta imprescindible un calzado ligero y algo para cubrirnos la cabeza y evitar insolaciones. El resto del material, como un saco de dormir, botiquín y material de supervivencia depende del tipo de viaje que realicemos, es recomendable si vamos por libre, pero en el caso de un viaje organizado, no será necesario, porque las noches se hacen en hotel.

Sahara

El trekking por el desierto ofrece un espectáculo del que disfrutamos activamente, recorriendo el valle de Draa, las dunas desérticas, los oasis que son tal y como nos hemos imaginado, muy parecidos a un espejismo, y sus palmeras escalan hacia arriba, como queriendo escapar del ardiente suelo sahariano.

En Olad Driss, el pueblo más al sur de Marruecos, hay un interesante museo con piezas arqueológicas y objetos tradicionales.

El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?