La cultura del snowboard se ha ido abriendo camino, imponiéndose sobre el tradicional esquí, de forma que cada vez es más usual ver gente que surfea las pistas, en lugar de esquiarlas. La primera vez que me subí a un snowboard recuerdo que acabé con algún que otro moratón, en las rodillas y el culo, al tratar de girar bajando por la pista. Pero cuando aprendes a girar sin que la tabla se clave o te patine demasiado y vayas a parar al suelo, la sensación de surfear deslizándote por la pista, es extraordinaria. Me gustó tanto, ¡que ya no me he vuelto a poner unos esquís jamás!
Foto: @Jasmic
El equipamiento del snowboard es mucho más cómodo y práctico, empezando por las botas, que son flexibles, al contrario de las del esquí, que cuando te las sacas, los tobillos prácticamente se han dormido. Y por supuesto, olvidaros de los engorrosos palos, las manos quedan libres con el snowboard, lo que facilita subir al telesilla o remonte y por supuesto, menos molestias al parar a descansar o comer. También la ropa suele ser más ancha, lo cual se agradece sobretodo en los pantalones que, en la modalidad de esquí alpino, suelen ser muy ajustados.
Foto: @kandyjaxx
Hoy día, todas las estaciones de esquí cuentan con alquiler de snowboard. Si vais a ir a pasar unos días en la nieve, ¡probad el snowboard! Además, si ya tenéis nociones de algún deporte parecido como el surf, skate, patinaje, esquí, etc. os será bastante fácil cogerle el tranquillo. Y si no tenéis noción alguna, ¡en esta vida todo se aprende!
Como podéis ver en la foto inferior, cuando se domina, ¡el snowboard es tremendamente divertido!
Foto: @Gatto Ashutto



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