Siempre hay razones y excusas para regalarnos un viaje o unas vacaciones y cada uno tiene su favorita: que si “estoy muy estresado”, que si la luna de miel, un viaje de solteros, el típico “no me voy a quedar en casa en este puente”, el huir de la familia en navidad… y por si no había suficientes ha nacido una nueva moda en Estados Unidos: el babymoon.
Tener un bebé, aparte de la felicidad, el amor y el cariño; trae noches en vela, lloros, el dejar de ser una persona para pasar a ser una madre o un padre 24 horas los 7 días a la semana, preocupaciones, peleas y mil historias más que cualquier nuevo-padre estará encantado de contarte.
Por esto muchas parejas embarazadas deciden darse un capricho y regalarse una babymoon, es decir, escaparse unos días para disfrutar de los últimos momentos de tranquilidad, de dormir las noches enteras, de reconectar con la pareja. Una última oportunidad de disfrutar de una buena fiesta (sin alcohol por supuesto) o salir a dar un paseo sin las ojeras permanentes y sin preocuparse de que le niño tiene que comer, tiene pipí o está cansado .
La mejor época para viajar es en el segundo trimestre, cuando la futura madre ya no sufre náuseas y aun no sufre las molestias del tercer trimestre. Las parejas babymooners buscan hoteles con Spa, con encanto, apartados, hasta hoteles que ofrecen masajes especiales prenatales. Unas vacaciones tranquilas, sin demasiadas actividades o se van de shopping para preparase para la llegada del querido (pero pesado) nuevo miembro.
Yo no tengo hijos pero no descarto relajarme en una babymoon antes del gran día, ¿y vosotros? ¿disfrutaréis de la babymoon?













El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?

