Tranquilo, no vamos a hablar de las brujas que hacen pociones y vuelan con escobas, sino de la ciudad de Bélgica, Brujas.
Conocida como la Dama de Bélgica y la Venecia del Norte, parece sacada de un cuento de hadas. Es el destino ideal para parejas que quieran disfrutar de paseos de la mano y largos cafés en terrazas.
Brujas es romántica y medieval, el lugar para soñar con princesas secuestradas y caballeros con armadura que las rescatan.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hoy en día disfruta de una vida tranquila y apacible, la belleza de las casas, el orgullo de los viejos edificios, el encanto de sus canales.
Brujas fue una de las ciudades más importantes y ricas de la Edad Medieval gracia a su puerto. Su crecimiento empezó en el s. IX cuando los condes de Flandes establecieron su primer castillo y se hizo la primera muralla. A partir del s. XI Brujas se convirtió en un centro comercial internacional, donde se producían magníficas telas y donde se comerciaba con productos y monedas. Era tan importante que la palabra que todos conocemos, Bolsa, deriva de los Van der Beurse, la familia más importante de la ciudad. Los bellos edificios góticos florecían y cada vez más comerciantes se instalaban allí para hacer sus negocios. Pero el esplendor gótico fue en decadencia cuando la costa empezó a alejarse de la ciudad, bancos de arena y fango cortaban el acceso al mar y los canales no servían para el uso de buques. Decayó el comercio y decayó Brujas, pero gracias al turismo y la cultura la ciudad ha sido reactivada.
El centro de la ciudad es la Markt, la Plaza Mayor y la plaza Brug, con las armoniosas fachadas y el famoso campanario, el símbolo más popular de Brujas. Este campanario gótico fue construido entre los s. XII a XVI, y mide 83 metros de altura. Una poderosa torre a la que se tiene que subir a pie. Pero debes ir preparado, para “hacer la cima” y disfrutar de las magníficas vistas tendrás que subir más de 300 escalones.
Brujas es una joya única, brillante y resplandeciente, llena de historia en cada esquina. Por ejemplo, en la Basílica de la Sagrada Sangre, una capilla románica de entre el 1139-1149, podrás ver las Reliquias de la Sagrada Sangre y respirar todo el misticismo que las envuelve.
Navidad es una de las mejores época para visitar la ciudad, que se llena de mercadillos y luces, confiriéndole un grado más de romanticismo. Sin importar el frío, los turistas y locales salen a la calle con sus abrigos y disfrutan del ensueño medieval de Brujas. ¿Y tú? ¿Has estado en Brujas? ¿Te enamoró?




El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?