A pesar de 4 años de mala suerte, con tsunamis, terremotos, corrupción gubernamental, victorias militares, discotecas incendiadas y el cierre de la Terminal de entrada turística más importante del nuevo aeropuerto, la industria turística de Tailandia parece ser que ser recupera con fuerza. Con su clima tropical y la hospitalidad de renombre de sus gentes, Tailandia es un destino agradable. La infinidad de actividades que ofrece, su gastronomía, su historia y sus paisajes no decepcionan.

Tailandia 1

Foto: @fontxito

La calle de Khao San, barrio de mochileros por excelencia está siempre llena de gente, incluso a medianoche, tal vez sea el momento cuando más bullicio hay. Los restaurantes tienen como hilo musical a Bob Marley o a Jack Johnson, hay bares a pie de calle que sirven licores de todo tipo por 80 bat (1€ son unos 45 bat) y tenderetes que venden todo lo que puedas desear e incluso aquello que creías no desear.

La verdad es que el ambiente en Tailandia poco ha cambiado desde el año 2000, aunque los precios han subido un 150%, siguen siendo totalmente asequibles para nosotros. No son los precios de la India, donde se puede comer y dormir por 3 o 4€ pero sigue siendo un destino con una estancia que nos saldrá económica.

Del 26 al 27 de enero, se celebra en Tailandia el Festival de Chinatown, en la calle Yaowarat de Bangkok. Se trata de la celebración del año nuevo chino y es un festival verdaderamente espectacular: danza y colores vivos en un ambiente festivo con música oriental muy animada. Del 6 al 8 de febrero hay el Festival de Flores Chiang Mai, espectacular por su belleza y su infinita paleta de colores. La verdad es que hay festivales y actividades diversas durante todo el año y a ello cabe añadir el amplio abanico de atractivos turísticos propios de Tailandia, que van desde deportes de aventura, playas únicas, como la de Mueang Krabi (en la foto inferior), templos budistas, exuberantes junglas, como la de la playa Railay, y por supuesto, las contundentes luchas del deporte nacional tradicional, el Muay Thai, espectacular por sus rituales y danzas antes de los combates y la dureza extrema de sus luchadores, que utilizan puños, codos, rodillas, piernas y proyecciones para atacar al adversario.

Tailandia playa

Foto: @bailemoselbimbo

En el sur de Tailandia, podemos coger un ferry que nos llevará hasta la isla de Ko Lanka, donde hay una playa que se llama Klong Jaak, situada en una parte de la isla menos desarrollada y más tranquila. Es un lugar perfecto para finalizar las vacaciones después de haber visitado la ajetreada Bangkog. Se puede alquilar un Bungalow con vistas al mar y una pequeña moto o scooter para explorar los lugares más recónditos. Si, por el contrario buscamos una isla con más ambiente y desarrollo, la península de Phuket o la isla de Ko Samui es la indicada.

De nuevo en Bangkok para volver a casa, encontramos concurridas calles, vendedores de todo tipo, artistas de calle japoneses, etc., ¡hasta motocicletas con 4 pasajeros o más! Debemos recordar que siempre se debe regatear, aunque nos parezca barato. Por cierto, Bangkok fue el escenario de la película “Bangkok Dangerous” (2008) dirigida por Oxide Pan Chung y Danny Pang, con Nicholas Cage en el reparto. Un destino amable y con mucha personalidad.

Tailandia moto

Foto: @chenines

En la página de Travelpost recomiendan 10 cosas que tenéis hacer antes de agregarle a las vacaciones una maleta extra llena de pañales y biberones.

1. Correr con los toros en Pamplona: Porque después de tener hijos, esta experiencia nos parecerá extrema.

Foto: Jonan Basterra Flickr

2. Ir de marcha el día de San Patricio en New York: Para celebrar a este santo, con todos los honores.

3. Perderse en Amsterdam: Bueno, creo que este punto no necesita explicación.

4. Caminar en el Triángulo Dorado de Tailandia: Para vivir una experiencia exótica, caminando entre elefantes y disfrutando de la naturaleza salvaje del lugar.

Foto: Kevin Day Flickr

5. Pedir el asiento de “salida de emergencia”, por última vez. Porque una vez que tengáis familia, no volverás a disfrutar de tener espacio para estirar tus piernas en el avión.

6. Ver una ópera en Londres: Por que es una de esas cosas que se deben de hacer al menos una vez en la vida, y sin niños.

Foto: Murky Flickr

7. Ir a un show de comedia en Los Ángeles (Estados Unidos): Para reírse a carcajada tendida con chistes sucios y con doble sentido.

8. Pasar un fin de semana en Las Vegas: Porque es la ciudad del pecado, ¡no apto para niños! Un paraíso para que los adultos se diviertan.

Foto: Bugsy

9. Relajarse en el Sur del Pacífico: Para pasar las últimas y más tranquilas vacaciones, rodeado de la belleza natural de Bora Bora.

10. Hacer rafting en las aguas blancas de Costa Rica.

Foto: gibbs12dotcom Flickr

También agregaría ir a una Fiesta de la Luna Llena en Tailandia y tomar unas cervezas en la Oktoberfest de Munich.

¿Qué añadirías tu?

Fuente: Travelpost

¿Un rave en una playa paradisíaca? Si, la cita es cada luna llena en la playa de Haad Rin en Koh Phangan, Tailandia.

En realidad todo empezó en los años 80, cuando un pequeño grupo de amigos quedó impactado con la enorme y hermosa luna llena que se ve en Koh Phangan, por lo que se les ocurrió hacer reuniones que durarán toda la noche, en las que tocaban la guitarrra, ponían algunos casettes y bailaban frente a una fogata.

Poco a poco, el tamaño de estas reuniones fue creciendo, hasta el punto de convertirse en “raves secretas”, a las que solo eran invitados conocidos ravers y mochileros. Es a finales de los 80 y principio de los años 90, cuando se convierten en fiestas masivas y surgen las Full Moon Party que conocemos hoy en día.


Foto: Steve Picasa

Ahora cada luna llena viajan a Tailandia cerca de 20 mil personas con figuras hechas con pintura UV en todo el cuerpo, que bailan hasta muy entrada la mañana en los diferentes sound systems que están a lo largo de la playa, en las que se oye a los Dj’s pinchando desde techno, trance, goa, drum n’ bass, dub, reggae, house, hasta la música más comercial.


Foto: turtle54 Flickr

Para asistir, lo más recomendable es llegar a Koh Phangan unos días antes de la fiesta para conseguir alojamiento, llevar siempre sandalias (para no cortarse el pie con alguna botella rota), y dejar los objetos de valor en el hotel.

Entre leyenda y realidad, la conocida como ciudad de los monos existe y puedes visitarla si viajas a Tailandia. Su creación se remonta al periodo Dvaravati (siglos VI a XI). Está a apenas 154 kilómetros al nórte de Bangkok y una visita turística muy habitual debido a su próximidad al parque arqueológico de Ayuthaya. Tanto desde Bangkok, la capital, como desde Ayuthaya, se puede llegar en tren hasta Lopburi.

Aunque la cultura que creó la ciudad fue practicamente arrasada por los jemeres y por los thai más tarde, en el Museo Nacional de Lopburi aún se conservan numerosos objeto de la época.

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En Lopburi uno siente que los extranjeros aquí son los humanos. La ciudad está completamente tomada por los monos, que campan a sus anchas en sus dominios. Duermen en el Prang Sam Yot y durante el día se divierten en el San Phra haciendo verdaderas gamberradas a los turistas, que por muy avisados e informados que lleguen a Lopburi, acaban siendo un juguete para los avispados monos.

Es recomendable no llevar objetos que llamen la atención, colgantes, llaveros, cámaras de fotos a la vista, gorras, mapas que se mueven o incluso guías. A los monos les encantan todos estos complementos del turistas y puede ser una verdadera faena quedarse sin guía o sin cámara de fotos en pleno viaje.

Aunque la comunidad de macacos es el mayor atractivo de esta población, hay algunas construcciones muy interesantes para visitar, como el palacio del rey Narai (el Phra Narai Ratchaniwet) y algunas pagodas como el Wat Phra Si Ratana Mahathat o el Wat Nakhon Kosa, que redondearán la visita.

Fotografías interesantes
Más fotografías de viajeros

Publicado por: Marta Pueyo

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El Wat Phra Kaew, el templo del Buda Esmeralda (objeto de veneración nacional en Tailandia), junto con el Gran Palacio (antigua residencia real), forman un impresionante conjunto de edificios amurallados. Son en su conjunto uno de los monumentos más espectaculares de Tailandia.

La variedad de la decoración, los tejados, los diferentes edificios y colores, hacen que el paseo por este monumento sea un placer para la vista y cómo no, un escenario casi ideal para practicar fotografía y retratar detalles, diferentes formas y planos que uno pueda imaginar.

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Es imprescindible disponer de mucho tiempo para ésta visita, una gran tarjeta de memoria y ganas de descubrir todos los detalles para poder disfrutar al máximo.

El Gran Palacio fue construido en 1782 a orillas del Chao Phraya, como residencia para la familia real. Entre todos sus construcciones, destacan el Dusit Maha Prasat, un vestíbulo construido en forma de cruz, los chedis de diversos estilos y el Templo del Buda Esmeralda.

Muchos de los edificios están cubiertos de pan de oro que embellecen aún más el conjunto, si el día es soleado.

Cosas que debéis saber para realizar la visita:
El código de vestimenta es estricto y la entrada está prohibida a los turistas en pantalón corto o camisetas sin mangas. Es posible alquilar pantalones y camisas en la entrada.
Horario: todos los días de 08.30 a 15.30
Entrada: 200 bahts (aproximadamente 4 euros)

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Ya sabéis, es una visita obligada si váis a Bangkok y un lugar donde realmente se disfruta tomando fotografías y empapándonos de historia y arte.

Triangulo del Oro

El Triángulo del Oro es uno de los mayores atractivos del norte de Tailandia. Su nombre proviene de su relación con el Opio, en otro tiempo denominado Oro Negro, antes de que el Petróleo le superara en el mercado mundial.

El río Mekong ejerce de gran señor, que provée, transporta y a la vez divide a los tres países que confluyen: Tailandia, Laos y Myanmar. El Triángulo del Oro no es un sólo punto es toda una región, donde se puede disfrutar de lo mejor del norte de Tailandia: naturaleza, numerosos asentamientos de tribus y un boyante mercado en todas las ciudades fronterizas.

En Tailandia casi se ha erradicado por completo el cultivo de opio en los alrededores de Chiang Rai a través de la acción del gobierno y organizaciones no gubernamentales, que han influido en la sustitución de estas cosechas por las de té, café, frutales y maíz.

Puntos de interés:

Mae Sae. ciudad fronteriza con Myanmar, e importante enclave comercial. Es muy curioso pasear por el puente que divide ambos países y donde se sitúan banderas de Tailandia en una mitad y de Myanmar en la otra.
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